El presidente Luis Abinader calificó como un “despropósito” la iniciativa que busca incluir el creole como asignatura obligatoria en los centros educativos de República Dominicana. El proyecto fue sometido en el Congreso Nacional y contempla su enseñanza desde primaria hasta el bachillerato.
La reciente propuesta de incorporar de manera obligatoria la enseñanza del creole, una de las lenguas oficiales de Haití, en las escuelas dominicanas ha generado un amplio debate en distintos sectores de la sociedad.
Ante la iniciativa, el presidente de la República, Luis Abinader, dejó clara su posición y manifestó su rechazo a que esta lengua sea establecida como una asignatura obligatoria dentro del sistema educativo nacional.
El mandatario se refirió al tema durante un encuentro con periodistas realizado ayer en la ciudad de Santiago, como parte del nuevo espacio de trabajo y comunicación del Gobierno denominado “LA Agenda Semanal”.
La posición presidencial se produce en momentos en que la propuesta legislativa ha comenzado a generar opiniones encontradas sobre la conveniencia de incorporar el idioma haitiano al currículo escolar dominicano.
La iniciativa corresponde a un anteproyecto de ley sometido por el diputado Julio César Beltré, representante de Azua por el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
La propuesta plantea que el aprendizaje del creole sea incorporado como una asignatura obligatoria en los centros educativos de República Dominicana.
De acuerdo con el planteamiento del legislador, la enseñanza de este idioma comenzaría desde los primeros niveles de educación primaria y continuaría hasta la culminación del bachillerato.
El proyecto también contempla el aprendizaje de otras lenguas extranjeras, entre ellas el inglés y el francés, dentro de la formación académica de los estudiantes.
La iniciativa ha colocado nuevamente sobre la mesa el debate acerca de cuáles idiomas debe formar parte de las prioridades del sistema educativo dominicano y cuáles son las necesidades lingüísticas que enfrenta actualmente el país.
El proyecto ha provocado reacciones debido, entre otros aspectos, al crecimiento de la población haitiana que reside en territorio dominicano y a la presencia de estudiantes de origen haitiano en centros educativos del país.
De acuerdo con los argumentos que han acompañado la propuesta, la incorporación del creole al sistema educativo estaría relacionada con la realidad social que se vive actualmente en distintas comunidades dominicanas, donde existe una importante interacción entre ciudadanos de ambos países.
Los defensores de la iniciativa plantean que el aprendizaje del idioma podría facilitar la comunicación en determinados entornos y responder a los vínculos que históricamente han existido entre República Dominicana y Haití.
Estos vínculos abarcan aspectos comerciales, culturales, históricos y migratorios, además de la proximidad geográfica entre ambas naciones.
Sin embargo, la propuesta también ha encontrado oposición entre quienes consideran que establecer el creole como materia obligatoria no constituye una prioridad para el sistema educativo dominicano.
En medio de esta discusión, Abinader manifestó de manera contundente su posición frente al proyecto, calificándolo como un “despropósito”.
La reacción del presidente coloca la iniciativa legislativa ante un escenario de mayor discusión pública, debido a que su eventual aprobación requeriría continuar el proceso correspondiente en el Congreso Nacional.
La posición del mandatario también refleja el debate existente sobre las prioridades que debe asumir el sistema educativo, especialmente en materia de idiomas.
Mientras el proyecto plantea ampliar las posibilidades de aprendizaje lingüístico de los estudiantes, sectores críticos cuestionan que el creole deba tener carácter obligatorio para todos los alumnos dominicanos.
Uno de los argumentos expuestos alrededor de la propuesta es la realidad demográfica que enfrenta República Dominicana.
En los últimos años, la presencia de ciudadanos haitianos en diferentes sectores de la sociedad dominicana ha aumentado la interacción entre personas que hablan español y creole.
Esta situación también se refleja en algunos centros educativos, donde conviven estudiantes dominicanos y haitianos.
Desde esa perspectiva, quienes respaldan la propuesta entienden que el conocimiento del idioma podría convertirse en una herramienta de comunicación y contribuir a una mejor convivencia en determinados espacios.
Además, se hace referencia a la relación histórica entre las dos naciones que comparten la isla Hispaniola.
No obstante, para sus críticos, estos factores no justifican necesariamente que el aprendizaje del creole tenga que ser obligatorio para todos los estudiantes del país.
La controversia también abre una discusión más amplia sobre la enseñanza de idiomas en República Dominicana.
El aprendizaje del inglés ha sido señalado durante años como una herramienta importante para mejorar las oportunidades académicas y laborales de los jóvenes dominicanos, mientras que el francés también mantiene relevancia debido a los vínculos históricos y culturales del país con el mundo francófono.
En ese contexto, la propuesta de incluir el creole como asignatura obligatoria plantea la pregunta de si los recursos y esfuerzos del sistema educativo deberían concentrarse en fortalecer los idiomas extranjeros tradicionalmente priorizados o ampliar la oferta hacia otras lenguas vinculadas a la realidad nacional.
El debate, por tanto, no se limita exclusivamente al idioma haitiano, sino que también toca aspectos relacionados con el currículo escolar, las necesidades del mercado laboral y las competencias que se espera que desarrollen los estudiantes dominicanos.
Aunque la iniciativa ha generado una fuerte reacción política y social, su eventual conversión en ley dependería de que avance por las distintas etapas del proceso legislativo.
La propuesta presentada por el diputado Julio César Beltré deberá ser evaluada y discutida dentro del Congreso Nacional, donde los legisladores tendrán la responsabilidad de analizar su alcance, impacto y viabilidad.
Mientras tanto, las declaraciones del presidente Abinader ya han marcado una posición clara desde el Poder Ejecutivo frente a la posibilidad de establecer el creole como materia obligatoria.
La discusión promete continuar en los próximos días, especialmente entre legisladores, educadores, especialistas y sectores de la sociedad que tienen posiciones diferentes sobre el papel que debe ocupar este idioma dentro de las escuelas dominicanas.
Por ahora, el mensaje del Gobierno es contundente: el presidente Luis Abinader considera que convertir la enseñanza obligatoria del creole en una política educativa nacional sería un “despropósito”.












