La trayectoria de Melitón Cordero, exjefe de la oficina de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en República Dominicana, se desplomó tras una denuncia interna que destapó un presunto esquema de sobornos y fraude migratorio operado desde la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo.
La investigación, revelada por los periodistas Joshua Goodman y Jim Mustian para The Associated Press (AP), detalla cómo Cordero, de 47 años, fue arrestado en Washington DC acusado de liderar durante años un entramado que facilitaba visas estadounidenses a cambio de pagos en efectivo que podía alcanzar los 10.000 dólares.
Según la acusación federal citada por AP, todo comenzó con el testimonio de un exempleado de la embajada estadounidense en Santo Domingo. La denuncia llevó al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos , a través de Homeland Security Investigations (HSI), a poner en marcha una operación encubierta.
Los agentes federales interceptaron mensajes de WhatsApp enviados bajo el seudónimo “Milito Clara”, número vinculado al teléfono oficial de Cordero. En las conversaciones se coordinaban pagos, se enviaban fotografías de pasaportes y se daban instrucciones específicas para la tramitación de visas.
La investigación describe un esquema estructurado que incluía a un promotor musical radicado en el Caribe, quien actuaba como intermediario. Esta ofrecía citas consulares en un plazo de dos semanas, asegurando que contaba con un contacto directo dentro de la agencia antidrogas estadounidense.
Para justificar la emisión acelerada de las visas, Cordero supuestamente clasificaba a los solicitantes como “fuentes confidenciales valiosas” para la DEA. De acuerdo con los fiscales, el agente fabricaba documentación oficial y orientaba a los interesados sobre qué historias debían presentar durante sus entrevistas consulares para evitar sospechas.
Las autoridades estiman que al menos 119 solicitudes de visa fueron tramitadas o aprobadas bajo este esquema durante un período aproximado de seis años.
El momento decisivo de la investigación ocurrió el 27 de enero en el estacionamiento de un supermercado en Santo Domingo. Bajo vigilancia federal, una fuente encubierta entregó 7,000 dólares en efectivo a cambio de un pasaporte que ya contenía una visa estadounidense aprobada.
Aunque Cordero no descendió de su vehículo —una Toyota Prado negra—, las cámaras de seguridad de la embajada lo captaron saliendo del complejo diplomático en ese mismo vehículo minutos antes de la transacción, según los documentos judiciales citados por AP.
Tras el arresto en Washington DC, el gobierno estadounidense ordenó el cierre temporal de la oficina de la DEA en República Dominicana mientras se desarrolla una investigación interna. Las autoridades federales calificaron los hechos como una violación grave a la confianza pública ya los protocolos de seguridad nacional.
En paralelo, el gobierno dominicano dejó sin efecto la condecoración otorgada a Cordero en 2024 con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, una de las más altas distinciones del Estado.
Cordero se encuentra actualmente en libertad bajo palabra y deberá compararse ante un tribunal el próximo 6 de marzo, donde se enfrentará a cargos de conspiración y fraude migratorio.
El caso ha generado preocupación tanto en círculos diplomáticos como en sectores de seguridad, al exponer posibles vulnerabilidades en los controles internos de una de las principales agencias federales de Estados Unidos destacadas en el Caribe.












