Santo Domingo.- La decisión del Gobierno dominicano de ordenar la salida del país de nueve representantes de Cuba, mientras las autoridades cubanas aseguran que se trata de diez miembros de su misión diplomática, marca un nuevo punto de tensión en las relaciones entre República Dominicana y Cuba.
El ultimátum otorgado por las autoridades dominicanas vence el próximo domingo 16 de agosto. Hasta el momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana (Mirex) no ha informado las razones específicas que motivaron la medida.
La Cancillería dominicana se limitó a señalar que la decisión se maneja por los canales diplomáticos correspondientes y que su propósito es “preservar las relaciones entre ambos países”.
Sin embargo, la medida se produce en un contexto de creciente distanciamiento entre ambos gobiernos, después de varios años en los que Santo Domingo y La Habana mantuvieron intercambios diplomáticos y espacios de cooperación.
Un distanciamiento progresivo
Uno de los primeros indicios del cambio en la relación bilateral se produjo el 30 de septiembre del pasado año, cuando el Gobierno dominicano informó que Cuba no sería invitada a la X Cumbre de las Américas, prevista para celebrarse en Santo Domingo.
En aquella ocasión, el Mirex explicó que la decisión respondía a la necesidad de priorizar “el éxito del encuentro” y garantizar la mayor participación posible de los 35 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA).
El Gobierno dominicano sostuvo entonces que la medida obedecía a un criterio estrictamente multilateral, tomando en consideración el contexto de “polarización política” que atravesaba la región.
Además de Cuba, tampoco fueron convocados Nicaragua y Venezuela.
La reunión diplomática, prevista inicialmente para celebrarse entre el 1 y el 5 de diciembre, terminó siendo pospuesta para este año debido a las tensiones políticas regionales que dificultaban su realización.
Cuba manifestó interés en fortalecer los vínculos
En medio de ese escenario, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, había expresado su disposición a fortalecer los vínculos con República Dominicana.
Cinco días antes de la decisión sobre la cumbre, el canciller cubano manifestó públicamente el interés de su país en ampliar las relaciones económicas y comerciales con la sociedad dominicana.
Las declaraciones reflejaban la intención de La Habana de mantener abiertos los canales de cooperación bilateral pese a las diferencias políticas existentes entre ambos gobiernos.
No obstante, meses después, las relaciones comenzaron a experimentar nuevos desencuentros.
Abinader cuestiona el modelo cuban
El pasado 5 de mayo, el presidente Luis Abinader expresó públicamente sus críticas al sistema político cubano y calificó a Cuba como un “Estado no democrático”.
Durante una entrevista con el medio digital Infobae, el mandatario sostuvo que las autoridades cubanas deben impulsar cambios en su modelo político.
“Yo pienso que Cuba obviamente no es un Estado democrático”, afirmó Abinader durante la conversación, en la que también consideró que las propias autoridades cubanas estarían reconociendo la necesidad de introducir transformaciones.
En esa misma entrevista, el jefe de Estado dominicano destacó que la alianza estratégica de República Dominicana está vinculada a Estados Unidos, una posición que adquiere mayor relevancia dentro del actual contexto geopolítico regional.
Cambio en la posición ante Naciones Unidas
Otro episodio que evidenció un cambio en la postura dominicana ocurrió en la Asamblea General de las Naciones Unidas, durante la votación de una moción presentada por Cuba para que los países miembros analizaran el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla.
República Dominicana se abstuvo de votar sobre la iniciativa y quedó entre los 30 países que decidieron no emitir una posición favorable ni contraria a la resolución.
La decisión representa un cambio respecto de posiciones asumidas por el país en etapas anteriores y se produce en momentos en que Washington mantiene una política de presión sobre el Gobierno cubano.
Una relación que había tenido espacios de cooperación
El actual distanciamiento contrasta con la dinámica bilateral que caracterizó los primeros años de la administración de Abinader.
Durante ese período se produjeron encuentros e intercambios entre funcionarios de ambos países en áreas de interés común.
En 2022, una delegación cubana visitó el Ministerio de Economía de República Dominicana con el propósito de conocer experiencias y acciones desarrolladas por el Gobierno dominicano en materia de planificación territorial, además de participar en otros espacios de intercambio bilateral.
Ese mismo año, el presidente Abinader emitió el Decreto 569-22, mediante el cual designó a Celia Licelot como cónsul general de República Dominicana en Cuba.
También el canciller dominicano, Roberto Álvarez, realizó una visita a Cuba y sostuvo un encuentro con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, como parte de los esfuerzos para fortalecer la cooperación entre ambas naciones.
Estos acercamientos evidenciaban una relación bilateral caracterizada por la continuidad de los vínculos diplomáticos y la búsqueda de espacios de colaboración, pese a las diferencias políticas.
El factor Estados Unidos
El cambio en la relación dominico-cubana también se desarrolla dentro de un escenario internacional marcado por el endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba.
La llegada de Donald Trump nuevamente a la Casa Blanca, el 20 de enero del pasado año, frenó los esfuerzos de la administración de Joe Biden encaminados a flexibilizar determinadas sanciones económicas y políticas contra La Habana.
A partir de entonces, Washington retomó una política de mayor presión sobre el Gobierno cubano, incluyendo nuevas medidas dirigidas a limitar el acceso de la isla a recursos energéticos procedentes de países aliados.
Entre estas acciones se encuentran restricciones dirigidas a impedir que Cuba reciba petróleo de determinados países, como Irán, en un contexto internacional marcado además por el conflicto entre ese país, Israel y Estados Unidos.
El endurecimiento de la política estadounidense ha tenido repercusiones en las relaciones de Cuba con otros países de la región.
Reducción de personal diplomático cubano
Desde noviembre de 2025, el cuerpo diplomático cubano ha enfrentado reducciones en varios países latinoamericanos por diferentes razones.
Entre los países que han adoptado medidas contra representantes diplomáticos cubanos figuran Perú, Ecuador, Costa Rica y, más recientemente, República Dominicana.
A este escenario se suma Colombia, donde el presidente electo Abelardo Espriella anunció el pasado 26 de julio que, una vez asumiera el cargo, rompería los vínculos diplomáticos con Cuba.
Los gobiernos de varios de estos países mantienen relaciones estrechas con Estados Unidos, lo que coloca las recientes decisiones dentro de un panorama regional caracterizado por una mayor presión diplomática sobre La Habana.
Silencio oficial sobre las razones
Hasta el momento, ni el presidente Luis Abinader ni el canciller Roberto Álvarez han explicado públicamente las razones que llevaron al Gobierno dominicano a ordenar la salida de los representantes cubanos.
Tampoco se ha informado si República Dominicana contempla retirar a parte de su personal diplomático acreditado en Cuba o si la medida está relacionada con alguna situación específica atribuida a los funcionarios cubanos afectados.
La falta de detalles ha generado interrogantes sobre el alcance de la decisión y sobre si esta representa un episodio puntual o un nuevo capítulo dentro del progresivo deterioro de los vínculos entre Santo Domingo y La Habana.
El Mirex ha insistido en que el caso será tratado mediante los canales diplomáticos correspondientes.
La institución afirmó que “seguirá conduciendo este asunto con la debida discreción y por los canales diplomáticos”, reiterando que el objetivo es preservar las relaciones entre República Dominicana y Cuba.
La Cancillería también indicó que, debido al carácter de las comunicaciones diplomáticas, no ofrecerá detalles adicionales sobre el caso.
Una relación ante un nuevo escenario
La salida de los representantes cubanos ocurre después de una serie de decisiones y declaraciones que han evidenciado un cambio en la relación bilateral durante los últimos años.
De una etapa marcada por encuentros oficiales, cooperación e intercambios entre funcionarios, ambos países han pasado a un escenario de mayores diferencias políticas y diplomáticas.
La posición dominicana frente a Cuba también se desarrolla en un contexto regional donde las alianzas con Estados Unidos tienen un peso creciente en la política exterior de varios gobiernos latinoamericanos.
Por ahora, el Gobierno dominicano mantiene su postura de manejar el caso por la vía diplomática y evita revelar las razones específicas de la orden de salida.
El vencimiento del plazo el próximo 16 de agosto podría ofrecer nuevos elementos sobre el alcance de la medida y sobre la dirección que tomarán las relaciones entre República Dominicana y Cuba, dos países del Caribe que históricamente han mantenido importantes vínculos sociales, económicos y culturales.
Mientras tanto, la decisión de retirar o limitar la presencia de representantes cubanos constituye el episodio más reciente de una relación que, tras años de cooperación, atraviesa actualmente uno de sus momentos de mayor tensión diplomática.












