Tras el discurso del presidente Luis Abinader sobre el impacto de la crisis petrolera derivada del conflicto en Irán, diversos sectores de la sociedad dominicana han coincidido en un reclamo: que los sacrificios anunciados comienzan por el propio Estado.
El mandatario explicó que la estrategia oficial se centra en tres ejes: mantener la estabilidad macroeconómica y fiscal, monitorear los precios y sostener la inversión pública. Sin embargo, no se incluyeron medidas específicas de austeridad dentro del Gobierno, a pesar de anunciar que serán necesarios “ciertos sacrificios”, los cuales calificó como inevitables, aunque no desproporcionados.
Ante esta omisión, el obispo coadjutor de la Diócesis de Santo Domingo, Carlos Thomás Morel Diplán , instó a los funcionarios públicos a dar el ejemplo de reducción de gastos innecesarios. Señaló que los sectores más vulnerables ya vienen haciendo sacrificios desde hace tiempo, por lo que considera justo que quienes tienen mayores recursos asuma una mayor carga.
“El sacrificio debe comenzar por el Estado”, enfatizó, al tiempo que criticó gastos en viajes, reuniones y actividades que calificó como innecesarias. También cuestionó que se exija más a la población cuando muchos apenas logran cubrir sus necesidades básicas.
Desde la oposición, las críticas han sido constantes. El expresidente Leonel Fernández consideró que el Gobierno se limitó a explicar la situación sin presentar soluciones concretas. En la misma línea, la exvicepresidenta Margarita Cedeño calificó como “éticamente cuestionable” pedir sacrificios a la ciudadanía sin que el poder público dé señales claras de austeridad.
El dirigente político José Dantés insistió en que el Gobierno debe reducir gastos no prioritarios, como la publicidad, antes de trasladar la carga a la población. Por su parte, el senador del Distrito Nacional, Omar Fernández , advirtió que no es justo que toda la presión recaiga sobre los ciudadanos en medio de la incertidumbre económica.
Asimismo, Miguel Vargas Maldonado criticó la falta de transparencia en el uso de los recursos públicos y señaló que no es viable exigir mayores sacrificios sin rendición de cuentas.
El debate también se ha trasladado a las redes sociales, donde numerosos usuarios han cuestionado la ausencia de medidas concretas de reducción del gasto estatal, mientras se pide a la población ajustarse ante el alza de combustibles, transporte y alimentos.
Como referencia histórica, durante la crisis petrolera de 2011 provocada por la Primavera Árabe y el conflicto en Libia, el entonces presidente Leonel Fernández implementó un plan de austeridad que incluía la reducción del 12% del gasto público, eliminación de exoneraciones fiscales a instituciones estatales y medidas de eficiencia energética.
En ese contexto, Fernández sostuvo que cualquier esfuerzo de ahorro debía comenzar por la administración pública, una postura que hoy vuelve a cobrar relevancia en medio del actual debate nacional.
Mientras tanto, la presión social continúa en aumento, con un mensaje claro: para que las medidas sean legítimas y efectivas, los sacrificios deben ser compartidos y empezar desde el propio Gobierno.












