A dos días de la rendición de cuentas presidenciales, la República Dominicana arriba a este 27 de febrero con indicadores económicos relevantes, avances visibles en turismo e infraestructura, pero también con desafíos estructurales que continúan marcando la agenda política y social.
El discurso ante la Asamblea Nacional, en el marco del Día de la Independencia, funciona habitualmente como termómetro del rumbo nacional. Revisar lo expuesto por el presidente Luis Abinader en sus rendiciones de cuentas de 2024 y 2025 permite entender el contexto actual y anticipar los ejes que podrían dominar su próxima intervención.
En los últimos años, el desempeño económico ha sido la columna vertebral del mensaje gubernamental. El Gobierno ha sostenido que la economía dominicana mantiene un ritmo de crecimiento superior al promedio regional, impulsado principalmente por el turismo, la inversión extranjera y las exportaciones.
Durante la rendición de cuentas de 2024 se destacó que el país registró un crecimiento promedio anual cercano al 6.4 % entre 2021 y 2023, consolidándose como una de las economías más dinámicas de América Latina. En ese mismo período, el Producto Interno Bruto pasó de aproximadamente 78,900 millones de dólares en 2020 a más de 120,600 millones en 2023, acompañado de un incremento significativo de la renta per cápita.
Para 2025, el mandatario enfatizó un crecimiento cercano al 5 %, nuevamente por encima del promedio regional, así como cifras récord en exportaciones e inversión extranjera directa.
Estos indicadores fortalecen la narrativa oficial de estabilidad macroeconómica y resiliencia frente a un entorno internacional complejo. No obstante, economistas locales continúan señalando retos vinculados a la inflación, la productividad, la calidad del empleo y la alta informalidad laboral.
El turismo se mantiene como uno de los pilares estratégicos del modelo de crecimiento. En 2024 se resaltó la superación de los 10 millones de visitantes anuales, así como nuevas inversiones hoteleras de gran escala.
Proyectos como el desarrollo de Punta Bergantín y el impulso turístico en Pedernales forman parte de la apuesta por diversificar destinos y desconcentrar la actividad más allá de los polos tradicionales. A esto se suma la expansión del sector de cruceros y la mejora de puertos turísticos.
En materia de infraestructura, el Gobierno informó en 2025 la conclusión de más de 130 obras públicas y la intervención de millas de kilómetros de carreteras y caminos vecinales. Estas acciones están orientadas a fortalecer la conectividad, mejorar la movilidad urbana y elevar la competitividad logística del país.
Uno de los temas más novedosos del discurso de 2025 fue la exploración de tierras raras en territorio dominicano. Estos minerales, clave para tecnologías avanzadas y la transición energética, podrían representar una oportunidad estratégica para insertarse en cadenas globales de alto valor agregado.
Sin embargo, los especialistas advierten que el desarrollo de este potencial requiere marcos regulatorios sólidos, transparencia en la gestión y estrictos controles ambientales para evitar impactos negativos a largo plazo.
En paralelo, el Gobierno ha destacado avances en transmisión eléctrica, modernización del sistema energético y proyectos vinculados a innovación tecnológica y conectividad digital, con el objetivo de cerrar brechas y fortalecer la competitividad.
La seguridad ciudadana continúa siendo uno de los temas más sensibles en la opinión pública. En 2025 se informó sobre una reducción en la tasa de homicidios y avances en el proceso de reforma policial, que incluye la formación de nuevos agentes, mejoras salariales y modernización institucional.
A pesar de estos esfuerzos, persiste la percepción de inseguridad en determinados sectores, así como demandas de mayor eficacia en la prevención del delito y en la respuesta judicial.
Más allá de los indicadores macroeconómicos, el país enfrenta retos estructurales que impactan directamente en la vida cotidiana de la población. Entre los temas que probablemente influirán en el enfoque del próximo discurso presidencial se encuentran:
El costo de la vida y la presión inflacionaria en productos básicos.
La movilidad urbana, especialmente en el Gran Santo Domingo.
La informalidad laboral y la calidad del empleo.
La eficiencia y cobertura de los servicios públicos.
El balance anterior al 27 de febrero muestra un país con cifras económicas positivas y proyectos estratégicos en marcha, pero también con demandas sociales que exigen respuestas sostenibles y reformas profundas.
La próxima rendición de cuentas no solo servirá para presentar resultados, sino también para definir el tono político y las prioridades del nuevo ciclo gubernamental.












