Santo Domingo. – La crisis sociopolítica de Haití vuelve a captar la atención de importantes actores internacionales, luego de años de advertencias del presidente dominicano Luis Abinader sobre la necesidad de una intervención extranjera. Esta semana, el senador estadounidense Marco Rubio, en una sesión del Senado de Estados Unidos, cuestionó el papel pasivo de la Organización de Estados Americanos (OEA) frente a la grave situación de inseguridad y colapso institucional en el vecino país.
Rubio instó a la OEA a “dar un paso al frente” y liderar una misión de paz internacional para frenar el deterioro humanitario y de seguridad en Haití, señalando que la organización debe actuar conforme al propósito para el cual fue creada. “Una de las razones por las que existe la OEA es para abordar una crisis como la de Haití”, sostuvo.
El senador republicano también afirmó que el Gobierno del expresidente Donald Trump está dispuesto a asumir un rol protagónico en este esfuerzo, pero advirtió que se necesita la cooperación de países afectados directamente por la situación haitiana, en alusión clara a República Dominicana.
Estas declaraciones se producen pocos días después de que Rubio se reuniera nuevamente con el presidente Abinader, en un segundo encuentro celebrado en mayo (el primero fue en febrero de este mismo año), donde abordaron la crisis haitiana. En ambas ocasiones, Abinader reiteró que “no existe una solución dominicana para Haití” y urgió a la comunidad internacional a actuar con mayor contundencia.
Rubio también reveló que trabajan con varias agencias federales de EE.UU. para frenar el flujo ilegal de armas que salen desde el río Miami en contenedores hacia Haití, donde son utilizadas por las bandas armadas que han tomado control de gran parte del territorio.
Pese a que la ONU autorizó a Kenia liderar una Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití, los avances han sido limitados debido al poder que mantienen los grupos criminales en zonas clave del país caribeño. La falta de condiciones de seguridad ha impedido la celebración de elecciones presidenciales y mantiene a Haití sumido en una parálisis institucional que se arrastra desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021.
La postura expresada por Rubio representa un giro significativo al incluir el tema haitiano en la agenda política estadounidense y podría allanar el camino para que la OEA adopte un rol más activo, como lo ha reclamado reiteradamente el Gobierno dominicano.












